sábado, septiembre 23, 2017

Adicción a las redes sociales: el abuso de lo virtual

Adicción a las redes sociales: el abuso de lo virtual


En Psicología y la salud mental en general, el concepto de adicción está muy centrado en la dependencia química a sustancias; de hecho, en los principales manuales diagnósticos el único caso de adicción a algo que no sea una droga que se menciona es el de la ludopatía, aquella en la que no se puede dejar de jugar a los juegos de azar.

Sin embargo, fuera del ámbito de lo clínico hay otras concepciones acerca de lo que se entiende por “adicción”, y estas suelen cambiar más rápidamente que las categorías más o menos rígidas a las que se llega a través del consenso científico. Esto se nota especialmente en el ámbito de las nuevas tecnologías, en el que ya se empieza a hablar acerca de un fenómeno relativamente nuevo: la adicción a las redes sociales. Y es que la generalización del uso de Internet tiene sus ventajas, pero también sus riesgos.

¿Qué es la adicción a las redes sociales?

Tal y como su nombre indica, la adicción a las redes sociales es una relación de dependencia que alguien desarrolla hacia estas plataformas virtuales de interacción con otros, aunque en realidad hay algo más que esto. Las personas que se obsesionan con las redes sociales no piensan todo el rato en el placer que el uso de la red social les hace sentir, sino en lo que se consigue a través de esa plataforma.

Eso significa que el uso de estos servicios no genera un “pico de placer”, sino que lo que se gana es más bien el hecho de evitar desaparecer del mapa social. Normalmente no se busca una recompensa, sino que se trata de prevenir el perderse eventos, no enterarse de ciertas noticias, etc. Es algo que recuerda al fenómeno del síndrome FOMO (fear of missing out), con el que esta clase de adicción está relacionada.

Por otro lado hay que tener en cuenta que la adicción a las redes sociales no es simplemente la creación de una dependencia al uso de los ordenadores. De hecho, si algo caracteriza ahora a las redes sociales es que están por todas partes: tablets, smartphones, PCs y otros ordenadores convencionales… incluso en redes virtuales a las que se accede a través de videoconsolas.

La aparición de este problema en Internet

Uno de los aspectos más negativos de la adicción a las redes sociales es que hay muchas personas que pueden caer en ella. El motivo es que estas herramientas no tienen la mala fama de, por ejemplo, las drogas ilegales, y que el hecho de que los demás las usen crean más motivos para unirse al fenómeno. Incluso por motivos profesionales, en muchos sectores es recomendable abrirse un perfil en Facebook, Twitter, Instagram, etc.

En segundo lugar, como las redes sociales han ido mucho más allá del ordenador, nos pueden seguir a todos lados desde la tablet o los smartphones, desde los que pueden invadir periódicamente nuestras vidas a través de vibraciones y sonidos. En Psicología, esto puede ser entendido como un proceso de aprendizaje que lleva a un solo resultado: pensar todo el rato en términos de redes sociales, ya que estas nos recuerdan constantemente que están ahí.

En el caso de los adolescentes, su tendencia la impulsividad y su necesidad de tener una influencia social amplia y expansiva puede hacer que caigan rápidamente en esta clase de tendencias. Facebook, por ejemplo, ofrece el valor añadido de reunir todos los tipos de interacciones sociales en un solo lugar: publicación de fotografías y selfies, compartir enlaces y contenidos multimedia como las canciones o los vídeos de humor con los que uno se siente identificado, publicación de la existencia o no de una relación sentimental, etc.

¿Qué tipo de persona cae en esta obsesión?

Si hace unos años el estereotipo de persona obsesionada con las nuevas tecnologías era un varón adolescente o joven adulto con un reducido número de amigos que no se podía desprender del ordenador, actualmente los adictos a las redes sociales presentan un perfil mucho más heterogéneo al que se han añadido en masa las mujeres jóvenes y las adolescentes con habilidades sociales relativamente buenas.

Las redes sociales son entendidas actualmente no ya como una limitación de las relaciones, sino que han pasado a ser el “escaparate” público por el que hay que pasar de manera casi obligatoria para ser alguien relevante en una comunidad de amigos y conocidos, sea grande o pequeña, o para llegar a cosechar fama por lugares que nunca se visitará.


De este modo, un perfil en Facebook es mucho más que un medio para mantener el contacto con conocidos: es el ecosistema en el que todo lo relevante en términos sociales ocurrirá. No en vano, por ejemplo, se ha llegado a crear un concepto para referirse a que un noviazgo no empieza de verdad hasta que no aparezca en un estado de Facebook: se habla de relaciones “Facebook official”.

Tomado de : https://psicologiaymente.net/clinica/adiccion-redes-sociales

7 consejos para dejar de ser una persona egoísta

7 consejos para dejar de ser una persona egoísta


En mayor o menor medida todos somos egoístas en algunos aspectos. Sin embargo, hay personas que lo son en exceso y su comportamiento llama mucho la atención. Cuando los demás son egoístas solemos detectarlo rápido, pero cuando somos nosotros los que mostramos esta actitud, nos cuesta reconocerla y detectarla.

Pero, ¿vale la pena ser egoísta? Lo cierto es que el egoísmo puede estropear muchas relaciones interpersonales. Si piensas que estás siendo egoísta y quieres cambiar tu conducta, este artículo te va a interesar.

Todos sabemos qué significa ser egoísta y a nadie le gusta estar rodeado de uno de esos tipos que no tienen en cuenta nuestras necesidades. Cuando tenemos cerca a una de esas personas que miran solo por el beneficio propio y raramente mueven un dedo si no va a sacar algo a cambio, difícilmente vamos a establecer una amistad profunda ni vamos a darles nuestra confianza.

Las personas egoístas no gozan precisamente de una gran simpatía por parte de los demás. En resumen, las personas egoístas:


  • Son poco propensas a compartir. A no ser, claro está, que quieran sacar un beneficio a cambio.
  • Tratan de obtener recompensas de las situaciones cotidianas.
  • Se sienten muy ofendidas y rencorosas cuando no consiguen lo que quieren.
  • Se esfuerzan lo mínimo, y siempre por su propio bien.
  • No tienen interés en los demás, solo en ellos mismos.
  • Son insaciables y siempre quieren más.
  • No se detienen hasta conseguirlo.
  • Y es que esos individuos que son de “primero yo y después yo” crean relaciones tóxicas, ya sean de pareja, en el trabajo o de amistad. Los individuos egoístas no siempre son conscientes de que lo son o del daño que hacen, pero acaban manipulando su entorno para obtener lo que quieren.


Qué hacer si eres egoísta
El egoísmo es un comportamiento más o menos habitual de las personas, pero eso no quiere decir que no se puedan adoptar comportamientos para ser más conscientes de cómo nos comportamos con los demás, para mejorar así la calidad y la cantidad de nuestras relaciones. 

Si crees que te estás comportando como un egoísta y quieres cambiar tu forma de actuar, puedes seguir estos consejos.

1. Reflexiona y acéptalo
Para poder cambiar es necesario ser consciente de lo que no te gusta. Esto es clave para pasar a la acción y transformarte. Por tanto, para dejar de ser egoísta el primero paso es reflexionar sobre cómo tu comportamiento daña a los demás y a ti mismo.

Y es que el egoísmo rompe relaciones, causa sufrimiento y puede llegar a provocar un intenso sentimiento de malestar. Para evitarlo, debes examinar tus acciones egoístas y cómo éstas afectan a las personas que te rodean. Ahora bien, cuando se arrepiente de ser egoísta la culpa puede adueñarse de él. Entonces es es necesario aceptar este comportamiento y reconocer esta actitud no es beneficiosa para ninguna de las dos partes.

2. Cambia tu perspectiva
Una vez que reconoces que estás siendo egoísta es necesario cambiar de perspectiva, y esto puede requerir esfuerzo y voluntad. Cambiar de perspectiva significa asumir que no siempre vas a tener la razón y que las opiniones de los demás también cuentan. Una vez comprendas esto, ya puedes comenzar a ofrecerle algo a los demás y no solamente pensar en recibir todo el tiempo.

Recuerda que cuando damos a otras personas nos sentiremos mejor, porque ayudar a los demás también es beneficioso para el que presta ayuda y no sólo para el que la recibe. Esto es lo que concluye un estudio basado en imágenes cerebrales realizado por científicos de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).


3. Deja de creer que eres el centro del mundo
La egolatría, el egocentrismo y el egoísmo son lo mismo para muchas personas, pero en realidad no es así. Por ejemplo, se puede ser egoísta sin ser ególatra. Ahora bien, estos conceptos muchas veces van de la mano. El egoísta quiere todo para sí mismo, es comportamiento y una actitud. Sin embargo, mientras la egolatría es que uno se quiere mucho a sí mismo. el egocentrismo es que la personas piensa que el centro del universo y que las opiniones de los demás están por debajo de las suyas.

Aunque no siempre aparecen juntos estos conceptos, en muchos casos las personas que piensan tanto en sí mismas no tienen en cuenta a los demás ni piensan en sus necesidades. El resultado es que son también egoístas. Dejar de lado esta forma de pensar puede ayudar a dejar de ser egoísta.

4. Debes ser empático
Por tanto, es importante ponerse en los zapatos de los demás y prestar atención a cómo se éstos se sienten. Una persona que pueda creer que la otra persona sufre, difícilmente le hará daño (a no ser que sea un psicópata).

Muchas veces actuamos de manera negativa hacia los demás porque pensamos que nos quieren hacer daño o porque somos víctimas de los prejuicios, y no nos paramos a pensar en el dolor que le podemos causar al otro. Ser empático es entender a los demás, y por tanto, sentirse abierto a sus sentimientos y emociones.

5. Escucha activamente
Para entender las emociones de los demás es indispensable que les escuches. Pero no es lo mismo escuchar que oír. Para escuchar hay que prestar atención no solo a lo que la otra persona verbaliza, sino también a lo que expresa mediante su lenguaje no verbal y su comportamiento.

Esto es lo que se conoce como escucha activa, que es una habilidad que puede ser adquirida y desarrollada con la práctica. 

6. No solo recibas, también debes dar
Cuando entiendes los sentimientos de los demás y sus necesidades, entonces puedes abrir tu corazón y ofrecerles algo. Los seres humanos necesitamos rodearnos de otras personas para sentirnos felices. Por tanto, anticípate a las necesidades de los demás y demuéstrales que te importan. Seguro que te lo agradecerán.

7. Haz el esfuerzo
No siempre es fácil actuar de manera compasiva y altruista, porque el egoísmo tiene mucho que ver con cómo nos han educado y la sociedad en la que vivimos, que fomenta este tipo de prácticas.

Los seres humanos queremos el placer inmediato, y esto, muchas veces, hace que no tengamos en cuenta a los demás y las consecuencias de nuestras conductas. Por eso es necesario poner de tu parte, porque la voluntad es clave a la hora de ser compasivo y amigable. Mejor que le gente te recuerde como una buena persona que como alguien egoísta. 

Tomado de: https://psicologiaymente.net/personalidad/consejos-dejar-de-ser-persona-egoista

viernes, septiembre 22, 2017

La importancia de expresar las emociones

​La importancia de expresar las emociones


Mucho se habla en el mundo de la psicología sobre la Inteligencia Emocional y cómo este concepto se aplica a diferentes ámbitos de la ciencia de la conducta: clínica, organizaciones, deporte, educación…

Los estudios sugieren que la inteligencia emocional incrementa nuestra salud emocional y nos ayuda a rendir mejor en diferentes aspectos de nuestra vida. Por ejemplo, el trabajo o los estudios.

Aprender a gestionar las emociones
La inteligencia emocional, un término que hizo popular Daniel Goleman, se compone de diferentes elementos, en concreto cinco, que son los siguientes:


  • Autoconciencia
  • Autorregulación
  • Automotivación
  • Empatía
  • Habilidades sociales

La autoconciencia hace referencia al autoconocimiento emocional, que es clave para poder llevar a cabo los demás elementos que componen este concepto. La autorregulación emocional significa que las personas tenemos capacidad de controlar nuestras emociones, lo que es clave para relacionarnos con otros.

Las personas emocionalmente inteligentes se motivan a sí mismas. También son empáticas, por lo que entienden las emociones de los demás, algo que les ayuda a regular su propio comportamiento. Esto es clave para dominar las habilidades sociales, tan útiles para convivir con otros individuos.

Expresar nuestras emociones, bueno para nosotros y nuestras relaciones
La expresión emocional también es una parte importante de la inteligencia emocional, que engloba diferentes aspectos de los anteriormente comentados. Por ejemplo, ser conscientes de nuestras emociones es necesario para que la expresión emocional sea eficiente.

Ahora bien, debemos aprender a expresar nuestras emociones teniendo en cuenta a las otras personas, y para ello es clave la empatía. Por suerte, la inteligencia emocional puede aprenderse. Ser emocionalmente inteligente aporte muchas ventajas a la hora de hacer frente a las diferentes situaciones del día a día.

Pero, ¿qué beneficios aporta la expresión emocional? En las siguientes líneas te lo explicamos.

1. Te libera
Las personas que expresan sus emociones se sienten más libres puesto que guardar emociones negativas en el interior es una carga demasiado pesada que te impide vivir plenamente. Vivir con ira o deseos de venganza puede hacer que una persona acabe enfermando no solamente psicológicamente, sino también mentalmente.

En psicología se conoce como catarsis el proceso de liberación de emociones negativas. Esta palabra griega hace referencia a purificación, y se hizo popular en el campo de la psicoterapia principalmente con el auge del Psicoanálisis Freudiano.

2. Mayor bienestar emocional
La catarsis, por tanto, da como resultado una liberación emocional y una sensación tranquilidad, como si la persona dejase atrás una gran carga pesada que no le permite vivir plenamente.

Los resultados de esta acción favorecen el bienestar emocional y por eso se ha aplicado este concepto en el mundo de la terapia psicológica. Pero la expresión emocional es algo que debe aprenderse y formar parte de la manera de relacionarse que tiene un individuo en su día a día.

3. Te respetas a ti mismo/a
Muchas veces no expresamos a nosotros porque estamos demasiado pendientes de lo que los demás piensen de nosotros mismo, esto hace que no nos respetemos ni conectemos con nuestra propia esencia. Respetarse a sí mismo incluye expresar las emociones que sentimos. Eso sí, siempre de manera asertiva ya que también debemos respetar a la otra persona.

No debes tener miedo a la reacción de los demás cuando expresas tus emociones, pero tampoco es cuestión de expresar estas emociones de manera impulsiva. La expresión emocional es parte de la inteligencia emocional, y puede aprenderse.

4. Inspiras confianza y credibilidad
Cuando expresas cómo te sientes puedes hacer que las relaciones con otras personas sean más sanas. Como he comentado, es necesario que lo hagas con respeto. Puede que otras personas no siempre estén de acuerdo contigo en todas tus opiniones, pero cuando la comunicación es asertiva, los beneficios para la relación son muchos.

Cuando nos mostramos como somos sin miedo a nuestras emociones, proyectamos una personalidad más auténtica, algo que puede incrementar la confianza y la credibilidad hacia ti por parte de otros individuos.

5. Te empodera frente a la vida
Cuando no te importa cómo piensen los demás sobre tu persona estás en sintonía contigo mismo, tus deseos y tus emociones. Esto es una herramienta muy potente frente a la vida y te permite crecer. Conocerte a ti mismo es uno de los puntos fuertes si lo que queremos es luchar por nuestro desarrollo personal. La inteligencia emocional nos permite adaptarnos mejor al entorno y nos empodera frente al cambio.


6. Camino hacia la paz interior
La felicidad está muy relacionada con encontrar la paz interior, y esto es posible siempre y cuando seamos sinceros con nosotros mismos y expresemos en nuestras emociones apropiadamente. Vivir el presente, prestar atención en las cosas positivas de la vida, aprender a ser uno mismo y la correcta gestión emocional son claves para gozar de un mayor bienestar y encontrar la paz interior.

7. Mejora las relaciones interpersonales
La confianza y la credibilidad que inspira una persona que expresa sus emociones apropiadamente afecta positivamente a las relaciones interpersonales. Por eso, saber expresar los propios sentimientos de manera correcta puede unirnos a otra persona y puede evitar conflictos que pueden aparecer por guardarnos cosas dentro. La comunicación es clave en cualquier tipo de relación, y las emociones forman parte de nuestra vida, por lo que no debemos reprimirlas. 

Tomado de : https://psicologiaymente.net/psicologia/importancia-expresar-emociones 

jueves, septiembre 21, 2017

7 Hábitos para cultivar la confianza en uno mismo.

7 hábitos para cultivar la confianza en uno mismo

Las personas que gozan de una alta confianza en sí mismas son más exitosas en las tareas que tienen que llevar a caboy, en muchas ocasiones, en la vida en general. Esta variable psicológica puede confundirse con la autoestima, pero no son lo mismo.

Es por eso que estos individuos superan las adversidades porque se sienten capacitados para ello, y alcanzan las metas laborales o vitales pues perciben que son capaces de hacerlo. Su motivación se mantiene elevada y son capaces de tomar decisiones correctas incluso en los momentos más complejos.

La autoconfianza es clave para el desarrollo personal

Muchas personas suelen confundir la autoconfianza con la autoestima. Pero la autoestima está relacionada con la valoración global que hace una persona de sí misma, es un sentimiento general, y se refiere a la estima, es decir, a lo mucho que una persona se quiere y se aprecia.
En cambio, la autoconfianza hace referencia en la confianza que tiene una persona en sus capacidades respecto a una tarea determinada. Tiene que ver con las competencias y habilidades, y las creencias que una persona tiene sobre el dominio de éstas. Por ejemplo, si un vendedor sabe que hace un buen trabajo como comercial, seguramente tendrá una mayor seguridad a la hora de persuadir a un cliente, puesto que cree que es bueno haciéndolo.
La confianza en uno mismo hace referencia a una área específica de nuestra vida, a diferencia de la autoestima, que es un concepto global. El vendedor del ejemplo anterior, por tanto, tendrá una alta autoconfianza a la hora de realizar su trabajo, pero puede que tenga una autoconfianza baja a la hora de tener pareja.

Hábitos y acciones para cultivar la autoconfianza

En las siguientes líneas puedes encontrar una serie de consejos que te permitirán cultivar la confianza en ti mismo.

1. Elógiate

Una de las mejores maneras de volver a repetir conductas es gracias al refuerzo. Los elogios son una buena manera de recordarte a ti mismo lo bien que has hecho las cosas, y son una potente forma de persuasión verbal, que según Albert Bandura es uno de los elementos que influyen en la autoconfianza. Por tanto, darle más importancia a las cosas que te salen bien y minimizar el impacto de las cosas negativas puede influir positivamente en al autoconfianza. Para hacer esto, la aceptación es clave.

2. Ten una actitud positiva

Evidentemente, no siempre es posible tener una actitud positiva, pero, siguiendo el punto anterior, debemos hacer un esfuerzo por ver las cosas buenas de la vida. Dejar de compararte con los demás y comenzar a valorar tus habilidades de manera positiva tiene una gran influencia en cómo percibes los retos que se te presentan en el día a día.
De hecho, tener una autoconfianza baja o débil se asocia a pensamientos negativos y de fracaso, por lo que debemos adoptar la mentalidad contraria. Debemos intentar estar motivados la mayor parte del tiempo, aunque a veces cueste.

3. Ten modelos exitosos

Albert Bandura, uno de los teóricos más importantes de este concepto, explicó en su teoría sociocultural el motivo por el cual aprendemos por observación y cómo algunas personas tienen una gran influencia en nuestra conducta, y también en nuestra autoconfianza.

De hecho, este autor piensa que observar a otras personas realizando actividades exitosas tiene una gran influencia en nuestra propia autoconfianza. 

4. Acepta el pasado

La aceptación de nuestras propias experiencias y de nosotros mismos no solamente influye positivamente en nuestro bienestar y equilibrio emocional, sino también en la confianza en nosotros mismos. Si cuando nos van mal las cosas nos recreamos en ellas, es posible que tengamos una percepción negativa de nosotros mismos y de nuestras capacidades para hacer frente a una actividad determinada.

En cambio, si ante los fracasos adoptamos una mentalidad de aceptación y entendemos que los errores son parte de nuestra vida, nuestra autoconfianza no tiene por qué verse afectada negativamente en estas situaciones.

5. Ponte a prueba

Albert Bandura cree que otro de los elementos que influyen en la confianza en nosotros mismos es actuar. Si nos atrevemos a hacer algo y sale bien, nuestra autoconfianza mejora. Las experiencias positivas son esenciales para que la percepción de nuestras capacidades sea positiva.
Como he comentado en el punto anterior, cuando las cosas no salen bien es mejor aceptarlas y seguir adelante. Ya que las experiencias son una gran fuente de información para la autoconfianza, y quizás la más importante, siempre es mejor ponerse a prueba, pues solamente podemos arrepentirnos de lo que no hemos hecho.

6. Recuerda tus logros

Aceptar las experiencias negativas actúa como protección y mantiene la confianza en uno mismo en una zona segura, no obstante, también es importante recordarnos que hay cosas que hacemos muy bien.
Esto es posible hacerlo elaborando una lista de logros, que podemos utilizar con tanta frecuencia como deseemos para recordarnos nuestras puntos fuertes y nuestras metas conseguidas. Sin lugar a dudas, una estrategia útil para los momentos en los que nos sentimos menos motivados.

7. Prepárate bien

Cuando no tenemos mucha confianza en nosotros mismos respecto a una situación concreta siempre podemos prepararnos bien, pues esto puede mejorar la percepción de autoconfianza. Por ejemplo, puede que no dominemos un tema lo suficiente para hacer una presentación en la universidad. No obstante, si la preparamos con suficiente antelación y nos informamos apropiadamente, es posible que en el momento de exponer ese tema nuestra confianza haya aumentado.

Tomado de: https://psicologiaymente.net/psicologia/habitos-cultivar-confianza

miércoles, septiembre 20, 2017

Resiliencia en el contexto deportivo

Resiliencia en el contexto deportivo

La práctica de deporte conlleva mucha presión psicológica y hay que gestionarla con resiliencia.

La resiliencia es un concepto frecuentemente utilizado por la psicología clínica para definir esa capacidad que tienen los individuos de reponerse ante la adversidad.

Sin embargo, no hay una sola forma de construir resiliencia y, por ejemplo, numerosos estudios apuntan a que la habilidad de manejar el estrés es un factor que contribuye al buen rendimiento deportivo.

Afrontando la adversidad mediante el deporte

En el deporte es muy común encontrarse con elementos estresantes relacionados con las condiciones de la competición o de la organización. Por eso, el concepto de resiliencia cobra un matiz estrechamente relacionado con la calidad de vida del deportista.

Aquellos que presentan un perfil resiliente experimentan un mayor conocimiento en habilidades de afrontamiento hacia las adversidades. Esa fortaleza mental contribuye en la recuperación de lesiones. Un buen perfil resiliente, además de una buena técnica, compromiso y un alto apoyo social, son variables que están asociadas al alto rendimiento.

Los estudios sobre resiliencia han sido tradicionalmente centrados en comunidades o familias que han sido sometidas previamente a eventos estresantes. En el ámbito del deporte todavía no se cuenta con tantas investigaciones sobre resiliencia como las que se han dado en el área clínica.

El perfil resiliente

Se debe tener en cuenta que la mayoría de las presiones pueden ser autoimpuestas por las exigencias del propio deportista. Galli y Vealey (2008) realizaron un estudio con jugadores de élite mediante entrevistas acerca de los hechos adversos que tuvieron que superar en el deporte.

En ellos estaban incluidas las lesiones, contratiempos relacionados con el rendimiento, enfermedad y transición a otra categoría. Establecieron un modelo y destacaron las cualidades que pertenecerían a un perfil resiliente; actitud positiva, madurez, competitividad, compromiso y una fuerte determinación.

Se han analizado diversas variables psicológicas relacionadas con el optimismo. Estas variables se centran en la gestión de las adversidades y el rendimiento deportivo. Para ello estudiaron los estados de ánimo del deportista y la fortaleza mental encontrando que las personas optimistas se recuperan con mayor rapidez de eventos estresante. Pero además se encontró que las personas que mantienen una práctica física activa, consiguen mayores niveles de optimismo respecto a las personas inactivas o sedentarias (Kerr, Au y Lindner, 2005).

El caso de los deportistas con discapacidad

Cuando se habla de resiliencia y deporte tampoco se debe olvidar a los deportistas con discapacidad, estos deportistas presentan unas características propias que les impulsan a hacer frente a las adversidades.

No obstante, se encontraron diferencias en las puntuaciones en resiliencia atendiendo al tipo de discapacidad que presentan. Aquellos deportistas con parálisis cerebral presentaron peores resultados que los lesionados medulares.

El papel del Psicólogo Deportivo

Todos estos estudios resaltan la importancia de los factores protectores sin descuidar la prevención. El uso de estrategias positivas, apoyo social que permita una retroalimentación constante, el establecimiento de objetivos claros y la evaluación de las estrategias aplicadas son fundamentales para desarrollar estrategias de afrontamiento útiles y en la formación de un perfil resiliente.

Este trabajo compete al Psicólogo Deportivo, al entrenador y al deportista siendo una labor integrativa por parte de todos en la que se debe priorizar una buena planificación. Los conocimientos tanto del cuerpo técnico como del Psicólogo Deportivo van a generar sentimientos de autoconfianza y seguridad en el deportista reduciendo la posibilidad de que las situaciones potencialmente estresantes afecten a su rendimiento.

La comprensión y la formación acerca del concepto de resiliencia por parte de los profesionales de las Ciencias del Deporte permitirá abordar la capacidad de los deportistas a la adaptación positiva de las adversidades consiguiéndose de esta forma un rendimiento óptimo deportivo.

En lo referido a la intervención sobre el perfil resiliente, los programas de mejora del perfil resiliente pueden producir cambios importantes en variables psicosociales asociadas con laslesiones, enfermedades y la motivación intrínseca del deportista.

Extendiendo la resiliencia a otras facetas de la vida

Por otra parte, no se debe olvidar que muchas capacidades que han sido adquiridas a través del deporte son extrapoladas a otras áreas de la vida (escuela, familia, trabajo).

La práctica deportiva desde sus etapas más tempranas es una escuela de valores que promociona hábitos saludables. Por lo que los beneficios en la adquisición de estas estrategias pueden ser múltiples, no solo en el rendimiento deportivo si se pretende ser un deportista de élite sino en la educación y en el desarrollo personal en niños y adolescentes.

Tomado de : https://psicologiaymente.net/deporte/resiliencia-contexto-deportivo

martes, septiembre 19, 2017

10 Consejos para tomar mejores decisiones

10 Consejos para tomar mejores decisiones

Estamos tomando decisiones continuamente, aunque a veces ni siquiera somos conscientes de ello. A lo largo del día tomamos decenas o incluso cientos de decisiones, algunas no tienen mayor importancia pero otras pueden marcar irremediablemente el derrotero de nuestra vida haciéndonos tomar una u otra dirección.

Sin embargo, lo curioso es que en el momento de tomar la decisión solo tenemos en cuenta los factores más obvios, cuando en realidad, detrás de una decisión se esconden múltiples determinantes. Obviamente, centrarnos en los aspectos más visibles nos puede llevar a tomar decisiones de las cuales después podemos arrepentirnos.

¿Cómo tomar mejores decisiones?

No existe una varita mágica que nos ayude a tomar buenas decisiones, nunca estaremos seguros al 100% pero podemos poner en práctica algunas estrategias que ampliarán nuestra perspectiva, nos harán reflexionar y nos permitirán decidir con mayor conocimiento de causa.

Piensa en términos de oportunidades. 
Cuando vamos de compras, por ejemplo, pensamos en términos de “comprar” o “no comprar”. Esta perspectiva nos lleva, ineludiblemente, a comprar algo. Sin embargo, todo cambia si pensamos en términos de ahorro, si pensamos que el dinero que no empleemos en adquirir un artículo podemos invertirlo en algo que nos puede reportar una satisfacción mayor. Por eso, cuando vayas a tomar una decisión, no pienses en términos de “todo o nada”, piensa en términos de oportunidades futuras.

Maneja diferentes opciones. 
Las grandes empresas, cuando tienen entre manos un buen proyecto, no apuestan por un solo jugador, al contrario, amplían sus opciones dándole el mismo encargo a diferentes personas, de esta forma logran tener distintas perspectivas del problema. Como consecuencia, pueden elegir el camino que les resulte más conveniente. En nuestra vida cotidiana podemos aplicar ese razonamiento y, en vez de limitarnos a las opciones más obvias, deberíamos aprender a ampliar nuestra perspectiva.

Pídele a alguien que resuelva el problema. 
A menudo los problemas llegan con una gran carga emocional, en esos casos nos resulta difícil encontrar diferentes soluciones. Sin embargo, un observador externo tiene la mente más limpia y menos contaminada por los prejuicios por lo que puede darnos ideas muy valiosas que ni siquiera habíamos tenido en cuenta. Recuerda que a menudo las mejores ideas provienen de personas completamente ajenas al contexto del problema así que cualquier opinión es digna de valorar.

Recurre a las analogías. 
Es difícil desligarse de nuestros patrones de pensamiento, que a menudo se convierten en una cárcel que limita nuestras perspectivas. Para desmarcarse de los estereotipos y tomar una buena decisión, podemos recurrir a las analogías. Por ejemplo, los creadores de los trajes de baño Speedo tenían el encargo de crear una prenda que ofreciera menos fricción en el agua. Cuando se sintieron atascados, usaron las analogías y comenzaron a pensar en las cosas que se movían muy rápido en el agua, como los torpedos y los tiburones. Así encontraron su fuente de inspiración.

Considera una alternativa radicalmente opuesta a tus creencias.
 Cuando nos enfrentamos ante una disyuntiva y debemos decidir, las opciones que se vislumbran en nuestro horizonte están profundamente mediatizadas por quiénes somos, por nuestros valores, creencias y metas. Sin embargo, imagina por un momento que eres una persona completamente diferente, ¿qué decidirías? No se trata de que adoptes una solución con la que no te sientas cómodo pero al considerar alternativas tan diferentes a tu forma de pensar habitual, puedes encontrar un punto medio que antes no habías considerado.

Aplica la técnica 10/10/10. 
Esta es uno de mis trucos favoritos para tomar decisiones. Antes de decidir, piensa en cómo te sentirás durante los próximos 10 minutos, 10 meses o 10 años, en dependencia del alcance de la decisión que debes tomar. Así podrás desligarte de las emociones que estás viviendo y focalizarte en las consecuencias. Si una decisión te hará sentir muy mal o culpable en el futuro, es mejor que tomes otro camino.

Limita las opciones. 
A veces, el problema de tomar decisiones radica en que tenemos demasiadas opciones. De hecho, en diferentes experimentos se ha demostrado que cuando tenemos muchas alternativas, solemos sentirnos desconcertados y aumentan las probabilidades de elegir el peor camino. Por tanto, en ocasiones es conveniente que limites la cantidad de alternativas que tienes a tu alcance para que puedas centrarte en los pros y contras de cada una de ellas.

 Pon a prueba las diferentes alternativas. 
En vez de lanzarse al vacío, es recomendable ir paso a paso, con la seguridad y la tranquilidad que ello reporta. Pon en marcha pequeños experimentos que te permitan vislumbrar cómo funcionan las diferentes opciones y cuáles son sus consecuencias. Por ejemplo, antes de elegir una carrera, puedes pasar algunos días con un profesional, que te muestre las interioridades de la profesión. Se trata de comprobar en carne propia cómo nos haría sentir un camino u otro.

Imagina el peor escenario posible. 
No se trata de asumir una actitud catastrofista pero es conveniente que antes de tomar una decisión, estemos preparados para un fracaso. Por eso, imagina el peor escenario posible. ¿Cuáles son las probabilidades reales de que ocurra? Si no eres capaz de lidiar con esas consecuencias, será mejor que tomes una decisión más cauta. A veces, no arriesgar significa ganar.

Satisface tus prioridades. 

Tomes la decisión que tomes, lo más importante es que te sientas satisfecho. Eso se logra alineando tu decisión con tus prioridades. Antes de decidir, piensa si tu próximo paso te acercará o te alejará de tus prioridades esenciales. Así evitarás sentirte defraudado dentro de poco tiempo.

No obstante, la regla de oro en el momento de tomar decisiones es solo una: decide, no dejes que los demás decidan por ti.


Tomado de https://www.rinconpsicologia.com/2014/12/10-trucos-para-tomar-mejores-decisiones.html

jueves, septiembre 14, 2017

NIÑOS ADICTOS A LA TECNOLOGÍA

NIÑOS ADICTOS A LA TECNOLOGÍA

En la actualidad, la aparición y el auge de nuevas tecnologías nos hacen enfrentarnos a un nuevo fenómeno, la adicción de los niños a la tecnología. El uso de las herramientas tecnológicas, nos permiten tener un mayor y más rápido acceso a la información, lo cual puede resultar de mucha utilidad en nuestra vida diaria. Sin embargo, el problema se presenta cuando existe un abuso o se hace un mal uso de estas tecnologías.
Para saber si nuestros hijos tienen algún problema en relación a lo anterior, podemos preguntarnos:
  • ¿Cuánto tiempo pasan nuestros hijos utilizando alguna de estas herramientas tecnológicas? (por ejemplo: el celular, el Nintendo, el Ipod, el X- box, la computadora, etc.)
  • ¿Cuál es su reacción cuando no les es posible utilizar alguno de estos dispositivos o cuando dejan de utilizarlos?
Como ya lo habíamos mencionado, los problemas surgen a partir del abuso o del mal uso de dichas tecnologías. ¿Cómo nos podemos dar cuenta que esto sucede?
  • Cuando observamos que nuestros hijos presentan ansiedad, intolerancia, angustia, o cuando les genera un conflicto el no poder estar conectados constantemente o utilizando alguno de estos aparatos. Incluso, se puede llegar a presentar una crisis de ansiedad (dificultad para respirar, aumento de ritmo cardiaco, temblores, entre otros).
  • Generalmente, en ellos existe también una dificultad para relacionarse, pueden ser niños apáticos, inseguros e incluso pueden llegar a deprimirse.
Si observamos que existe un “enganche” a alguno de estos aparatos, más allá de que nos pudiera parecer normal, debemos estar atentos, ya que los niños pueden utilizar este tipo de tecnologías para evitar situaciones conflictivas y generadoras de ansiedad. Al encontrar un resguardo en estos aparatos, pueden sentirse a salvo de estas situaciones, sin embargo, se puede generar un sentimiento de soledad.
También puede haber una pérdida de la capacidad creativa. Y una mala adaptación al medio, ya que no se llegan a relacionar con personas de su misma edad de una forma adecuada, ocasionando problemas en lo social a futuro.
Además, se pueden presentar problemas escolares y para dormir por su constante necesidad de estar conectados o jugando con estos aparatos.
Por esto, algunas de nuestras recomendaciones son:
  • Regular el tiempo que le permitimos a nuestros hijos para que utilicen la computadora, el Ipod, etc.
  • Buscar constantemente comunicarnos con nuestros hijos.
  • Estar, atentos a las conductas de nuestros hijos y si creemos que existe algún problema relacionado con este tema buscar ayuda de algún especialista.
Sabemos que en la actualidad es muy difícil que nuestros hijos sean ajenos al uso de tecnología y que ésta tiene muchas ventajas. Por eso, es importante estar informados sobre los sitios que nuestros hijos frecuentan, las personas con las que se relacionan en ellos, así como, del tipo y el uso de tecnologías que usan. Solamente de esta forma podremos detectar si existe algún problema y si fuera necesario buscar ayuda.
Lic. Mayusa Maldonado / lic_mayusa@psipre.com

miércoles, septiembre 13, 2017

5 motivos por los que buscar ayuda contra las adicciones

5 motivos por los que buscar ayuda contra las adicciones

Una persona con problemas de adicción, en las primeras etapas de la misma, no puede verla como tal. Por lo tanto no se da cuenta de la necesidad de pedir orientación, contención y ayuda. Puede sentir frustración, impotencia, confusión, desesperación pero aún así no hay pedido de ayuda o intención de cambio ya que tampoco hay conciencia del problema ni percepción de los riesgos que éste puede acarrear.

Una vez que la persona adicta logra visibilizar y reconocer la existencia de un problema, y acepta que necesita ayuda, es muy importante iniciar y transitar un complejo camino de recuperación para dejar esa conducta perjudicial, entre otras cosas…

A continuación veremos qué lógica de consumo hay detrás de las adicciones, por qué es bueno buscar ayuda para salir de ellas cuanto antes, y por dónde empezar.

Motivos para buscar ayuda contra las adicciones
A continuación puedes ver por qué una retirada adecuada del consumo de una sustancia es necesaria para salir del grave problema de la adicción.
1. Dejar de consumir es el inicio
Al dejar de consumir se empiezan a transitar las diferentes situaciones de la vida cotidiana de una manera nueva, con la reactivación de recursos propios y sin requerir del consumo de sustancias. Es indispensable implicarse verdaderamente en un tratamiento especializado, el cual arranca con el dejar de consumir (etapa de desintoxicación y deshabituación) y continúa con la construcción de hábitos de vida saludables, elaboración de proyectos de crecimiento personal, mejora en los modos de vincularse con los otros, nuevas maneras de resolver conflictos intra e interpersonales.
2. Se identifican factores de protección
En un tratamiento especializado en adicciones, se trabaja sobre el fortalecimiento de potencialidades y capacidades. Por ejemplo, tendrá importancia observar y potenciar si la persona cuenta con capacidad de toma de decisiones, de control de emociones e impulsos, de autoobservación, (conocerse más y mejor). Además, se mejora en autoestima, y la presencia de redes de contención que acompañen a esta persona y la motivación para estudio y/o trabajo también constituyen otros valiosos factores de protección.
De esta manera, la persona intenta ir construyendo con la terapia un saber sobre su malestar, para poder limitar las conductas compulsivas, repetitivas y comprender qué posibles significados y funciones tiene su adicción.
En términos generales el principal factor de protección está dentro de la persona y reside en la toma de conciencia de su problema y consecuente predisposición a generar cambios y a mejorar su calidad de vida.
3. Se visibilizan factores de riesgo
Es importante identificar cuáles son los factores de riesgo y vulnerabilidades singulares. Se indaga sobre aspectos personales y sociales, ubicando al consumo dentro de la historia tanto individual como familiar. 
Así, en contraposición a los factores de protección, la falta de apoyo y contención por parte de familia, amigos e instituciones, la ausencia de motivación, la anhedonia y la abulia, y en especial, la falta de conciencia del problema de salud constituyen fuertes factores de riesgo.
4. Se producen cambios
Se experimentan modificaciones en el hacer, pensar y sentir, por lo cual se pueden llegar a vivenciar ciertas crisis en tanto que esos cambios producen contradicciones o sensación de extrañeza a la hora de implementar recursos propios que son nuevos y muy distintos a los puestos en marcha en tiempos de consumo. Por lo tanto, estos momentos críticos, pueden ser considerados como propios e inherentes a esta etapa y hasta esperables y necesarios.
Probablemente antes de un tratamiento era común evadir o calmar angustia, enojo, tristeza, soledad, miedos, vergüenza, impotencia, (entre otros sentimientos, emociones y problemas de la vida diaria) con consumo de sustancia, interpretándolo como una salida, refugio o sostén para evadir u olvidar una situación insoportable.
5. Se construyen nuevos recursos
Durante un tratamiento, frente a sensaciones dolorosas o conflictos, se construyen e implementan nuevos recursos, los cuales se espera que sigan desarrollándose y fortaleciéndose en el después del tratamiento. 
Un ejemplo es la resolución de conflictos a través de la palabra, quizás algo impensable en situación de consumo, donde el acto (por lo general violento, hacia terceros y/o hacia sí mismo) reemplazaba a la palabra. 
Otros ejemplos son: incorporar hábitos de cuidados de la salud y el cuerpo, como una alimentación saludable y realizar actividad física, promover espacios de escucha y dialogo familiar, poner en palabras lo que antes se callaba y enfermaba, emprender, capacitarse y buscar un crecimiento personal con prácticas de autocuidado